Edad Media
El inicio de la Edad Media se caracterizó por una gran escasez de dinero. Por ello,
encontramos los mercenarios concentrados en Bizancio, en el sur de Italia y en la España islámica, donde
todavía había bastante oro y plata. A medida que la circulación del dinero aumentó en Europa, todos
los que pudieron permitírselo reforzaron las levas de sus vasallos con soldados a sueldo. Ya
que normalmente las necesidades de las guerras superaban mucho las posibilidades
financieras de los señores, estas tropas o solían recibir tierras como substituto de dinero -convirtiéndose así en
vasallos-, o se agrupaban en bandas de salteadores, que se "auto-pagaban" con el saqueo
o el botín.
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